Acá les dejo un microrrelato de mi colaborador más colaborador –¡y me pongo de pie!-… JORGELIYO DE LAS ASTURIAS… Pertenece al libro, todavía inédito, “A COMER, LA MESA ESTÁ SERVIDA”, libro en colaboración, reciproca y constante, del coautor ANDRES SPADANO, poeta de poetas, demás está…
ASCO-CULPA-ODIO
Cansado, sin fuerzas, y con esa sensación de asco-culpa-odio que suele acechar a ciertas personas demasiado sensibles para este mundo, tomó una lapicera y sobre una hoja escupió estas palabras:
“No puedo vivir en un mundo donde la gente se suicida”.
Luego, tomó su arma, y se descargó tres disparos en la cabeza.
...desde las entrañas con amor de locos y no tanto, descorchando el vino del perdedor, aspero como el cortex de mi cerebro, para beberlo, sin hielo, firme, como el nervio que me mantiene masomenos vivo... entre los muertos...
martes, 23 de febrero de 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
La cultura como sistema operativo...(Terence Mckenna) Por The New Border Group
"Señores, no se si se habrán dado cuenta pero, desde que el hombre nace, su cerebro se va llenando de datos haciendo a la MAQUINA más pesada, más molesta. Y así, gracias a años de mal uso del cerebro, a este humano moderno, le cuesta mucho salirse de la "MATRIX", le cuesta mucho FORMATEARSE.
Para lograr eso debe sentir bien adentro el abismo en el cual está inmerso él y todo lo que lo rodea, debe comer soledades, debe mandar al carajo a su entorno, a la sociedad en general y con ella a todos los organismos que lo mantuvieron siendo un sujeto.
Obvio que no basta solamente con que se de cuenta, sino que lo tiene que llevar a la practica...
Debe sentir bien adentro que fue engañado, que se le mintió para que no se de cuenta de que NADIE SABE NADA, se debe comer las tripas con su mierda y todo para darse cuenta de una vez que su persona es virtual y por ende una mentira, que fue cagado en este mundo como su padre, su madre su abuelo su bisabuelo, su tatara...etc
Quizás les parezca duro, pero es así..."
Aldo Musumeski
“El topo, es ciego.
Cuando emerge de la tierra no tarda en descender nuevamente;
en cambio el hombre, es ciego porque así lo formaron otros ciegos,
que a su vez vienen siendo formados por otros desde tiempos inmemorables,
y una vez que sale a “disfrutar” de la intemperie espiritual,
una vez que sale y se limpia toda esa tierra que lo venía aplastando,
aunque por ello deba perder varias batallas,
una vez de eso, aunque sufra soledades,
es muy difícil que se eche para atrás”.
Domenico Malahostia
En este video, Terence Mckenna lo explica muy claramente:
"La cultura como sistema operativo"
Terence Kemp McKenna (16 de noviembre de 1946 – 3 de abril de 2000), fue un escritor, orador, filósofo, etnobotánico e historiador de arte estadounidense. Nació en Paonia, Colorado, EE. UU., donde se crió junto a su hermano Dennis, devorando novelas de ciencia ficción y libros de temática esotérica y ocultista. Se graduó por la Universidad de Barkley en una licenciatura distribuida entre Ecología, Conservación de Recursos y Chamanismo. Además, viajó extensamente por Asia, Europa y Suramérica durante toda su vida.
Durante estos viajes, buscó ponerse en contacto con la dimensión transcendente del ser humano. Después de haber conocido monjes tibetanos, místicos, chamanes, de haber bebido de sus pócimas, y de haber participado en sus rituales, McKenna regresó al seno de la civilización occidental con el objetivo de fundir su nueva recién ampliada visión de la realidad con aquello que consideraba un pensamiento eminentemente tecnocéntrico y racionalista imperante en nuestra cultura.
Se convirtió en una de las figuras más importantes de la contracultura norteamericana de finales del siglo XX, cercano al psiconauta Timothy Leary, quien le pasaría la antorcha psicodélica presentándolo como "el Tim Leary verdadero".
Junto con su compañera, Kate Harrison, fundó Botanical Dimensions, una organización sin ánimo de lucro dedicada a preservar plantas de tradición chamánica del Amazonas en un terreno de 19 acres ubicado en Hawaii.
Asimismo, fue autor de una considerable cantidad de libros y artículos, incluyendo las primeras guías para el cultivo de setas alucinógenas como el Psilocybe cubensis. En particular se centró también en sus experiencias y artículos, en las experiencias proporcionadas por la sustancia conocida como DMT, a través de la que hizo famosa la expresión "elfos de la máquina" .
Realizó la teoría de la "Time Wave Zero" y creó con ésta un programa para ordenador, basado en el I-ching y el calendario Maya.
Terence McKenna falleció el 3 de abril de 2000 a raíz de un tumor cerebral, se dice que con una sonrisa en la cara.
(Fuente: Wikipedia)
Bueno gente, espero tomen conciencia y empiecen a formatear sus discos sin miedo a la locura.
Sepan sobrepasarse día a día sin caer en la trampa.
Sepan fabricarse su propia vida sin rendirles cuentas a nadie.
Aprendan a saber discernir, teniendo todos sus sentidos bien filosos, sabiendo que hay mucho por aprender, tratando de preservar toda esa infinita capacidad de asombro que tenemos desde niños.
Tomen mi consejo si es que quieren,
Para lo único que sirve ser mayor es para darse cuenta de que hay que volver a ser niños otra vez y recuerden que la cultura no es una buena amiga.
Y si en una de esas consumen alguna sustancia como las que nombra el amigo Terence, ya sea Psylocibina, Mezcalina, DMT, y demás, haganlo con conciencia y respeto.
A mi me han ayudado mucho y me han sido de mucha utilidad en mi vida.
Para lograr eso debe sentir bien adentro el abismo en el cual está inmerso él y todo lo que lo rodea, debe comer soledades, debe mandar al carajo a su entorno, a la sociedad en general y con ella a todos los organismos que lo mantuvieron siendo un sujeto.
Obvio que no basta solamente con que se de cuenta, sino que lo tiene que llevar a la practica...
Debe sentir bien adentro que fue engañado, que se le mintió para que no se de cuenta de que NADIE SABE NADA, se debe comer las tripas con su mierda y todo para darse cuenta de una vez que su persona es virtual y por ende una mentira, que fue cagado en este mundo como su padre, su madre su abuelo su bisabuelo, su tatara...etc
Quizás les parezca duro, pero es así..."
Aldo Musumeski
“El topo, es ciego.
Cuando emerge de la tierra no tarda en descender nuevamente;
en cambio el hombre, es ciego porque así lo formaron otros ciegos,
que a su vez vienen siendo formados por otros desde tiempos inmemorables,
y una vez que sale a “disfrutar” de la intemperie espiritual,
una vez que sale y se limpia toda esa tierra que lo venía aplastando,
aunque por ello deba perder varias batallas,
una vez de eso, aunque sufra soledades,
es muy difícil que se eche para atrás”.
Domenico Malahostia
En este video, Terence Mckenna lo explica muy claramente:
"La cultura como sistema operativo"
Terence Kemp McKenna (16 de noviembre de 1946 – 3 de abril de 2000), fue un escritor, orador, filósofo, etnobotánico e historiador de arte estadounidense. Nació en Paonia, Colorado, EE. UU., donde se crió junto a su hermano Dennis, devorando novelas de ciencia ficción y libros de temática esotérica y ocultista. Se graduó por la Universidad de Barkley en una licenciatura distribuida entre Ecología, Conservación de Recursos y Chamanismo. Además, viajó extensamente por Asia, Europa y Suramérica durante toda su vida.
Durante estos viajes, buscó ponerse en contacto con la dimensión transcendente del ser humano. Después de haber conocido monjes tibetanos, místicos, chamanes, de haber bebido de sus pócimas, y de haber participado en sus rituales, McKenna regresó al seno de la civilización occidental con el objetivo de fundir su nueva recién ampliada visión de la realidad con aquello que consideraba un pensamiento eminentemente tecnocéntrico y racionalista imperante en nuestra cultura.
Se convirtió en una de las figuras más importantes de la contracultura norteamericana de finales del siglo XX, cercano al psiconauta Timothy Leary, quien le pasaría la antorcha psicodélica presentándolo como "el Tim Leary verdadero".
Junto con su compañera, Kate Harrison, fundó Botanical Dimensions, una organización sin ánimo de lucro dedicada a preservar plantas de tradición chamánica del Amazonas en un terreno de 19 acres ubicado en Hawaii.
Asimismo, fue autor de una considerable cantidad de libros y artículos, incluyendo las primeras guías para el cultivo de setas alucinógenas como el Psilocybe cubensis. En particular se centró también en sus experiencias y artículos, en las experiencias proporcionadas por la sustancia conocida como DMT, a través de la que hizo famosa la expresión "elfos de la máquina" .
Realizó la teoría de la "Time Wave Zero" y creó con ésta un programa para ordenador, basado en el I-ching y el calendario Maya.
Terence McKenna falleció el 3 de abril de 2000 a raíz de un tumor cerebral, se dice que con una sonrisa en la cara.
(Fuente: Wikipedia)
Bueno gente, espero tomen conciencia y empiecen a formatear sus discos sin miedo a la locura.
Sepan sobrepasarse día a día sin caer en la trampa.
Sepan fabricarse su propia vida sin rendirles cuentas a nadie.
Aprendan a saber discernir, teniendo todos sus sentidos bien filosos, sabiendo que hay mucho por aprender, tratando de preservar toda esa infinita capacidad de asombro que tenemos desde niños.
Tomen mi consejo si es que quieren,
Para lo único que sirve ser mayor es para darse cuenta de que hay que volver a ser niños otra vez y recuerden que la cultura no es una buena amiga.
Y si en una de esas consumen alguna sustancia como las que nombra el amigo Terence, ya sea Psylocibina, Mezcalina, DMT, y demás, haganlo con conciencia y respeto.
A mi me han ayudado mucho y me han sido de mucha utilidad en mi vida.
lunes, 15 de febrero de 2010
Entren a http://noalcierredelborda.blogspot.com/2010/02/firmas-para-que-no-cierren-los_1820.html#comments
Miren esto por favor y tomen conciencia de lo que quiere hacer este reverendo hijo de puta de Mauricio Macri, fascista de mierda. Piensen un poquito si es justo que todas estas personas, que están así por el poder, por la "matrix", y por la farsa de la normalidad, tienen que ser desalojadas de su hogar así porque sí, por que se le ocurre a unos cuantos cerdos capitalistas.
Entren y voten por el no cierre del hospital BORDA (facebook): http://www.facebook.com/?ref=home#!/pages/25000-VOTOS-PARA-QUE-NO-CIERREN-EL-BORDA-Y-LA-RADIO-LA-COLIFATA-AYUUDANOS/270247420797?ref=pymk Desde ya, muchas gracias por ayudarnos a nosotros los locos...
yo estoy a favor de la desmanicomialización, pero es un trabajo que lleva tiempo, y sobre todo diplomacia...quizás algún día podamos gozar de la vida sin rendirle cuentas a la "normalidad".
Miren esto por favor y tomen conciencia de lo que quiere hacer este reverendo hijo de puta de Mauricio Macri, fascista de mierda. Piensen un poquito si es justo que todas estas personas, que están así por el poder, por la "matrix", y por la farsa de la normalidad, tienen que ser desalojadas de su hogar así porque sí, por que se le ocurre a unos cuantos cerdos capitalistas.
Entren y voten por el no cierre del hospital BORDA (facebook): http://www.facebook.com/?ref=home#!/pages/25000-VOTOS-PARA-QUE-NO-CIERREN-EL-BORDA-Y-LA-RADIO-LA-COLIFATA-AYUUDANOS/270247420797?ref=pymk Desde ya, muchas gracias por ayudarnos a nosotros los locos...
yo estoy a favor de la desmanicomialización, pero es un trabajo que lleva tiempo, y sobre todo diplomacia...quizás algún día podamos gozar de la vida sin rendirle cuentas a la "normalidad".
De esclavos y esclavistas...

Dicen que la esclavitud no existe más... patrañas!
1/ Lunes (Después del domingo, antes del martes)
“Hoy no voy a trabajar”. Fue mi primer pensamiento apenas despegué los párpados. Aunque creo que lo venía pensando desde antes de despertarme, mientras ensoñaba.
Y mientras pienso en el origen de mi pensamiento revolucionario anti-yugo, se me vienen a la cabeza todas esas personas, conocidas o desconocidas, que no tienen ese tipo de pensamientos presentes, y que ni siquiera se les pasa por la cabeza.
Esos, los que ni siquiera articulan ese pensamiento, son los que menos sufren: tienen un montón de pensamientos-ordenes inoculados como virus dándole vueltas por sus cabezas “dichosas” de ignorancia; es más, quizás no les estén dando vueltas y estén de guardia, esperando el mínimo indicio de rebeldía para salir, asquerosamente, y hacerle sentir nuevamente al sujeto, toda esa falsa dignidad proletaria, especie de aceite lubricante para engranaje social, que los distintos organismos del estado se encargan de aplicar, cuidadosamente y en cuotas, desde la infancia hasta tiempo indeterminado.
Algunos, piensan en eso y son los que sufren verdaderamente. Tienen al virus constantemente carcomiendo su “yo puedo” para convertirlo en “no puedo” y así hacer de sus vidas una resignación constante. Unos no saben de donde viene el mal y no tienen la capacidad suficiente para darse cuenta y siguen sufriendo su “dichosa ignorancia” y los otros, se acercan a saber de donde viene la opresión pero para trascender tienen que vencer varios obstáculos. Unos, esclavos inconcientes, resignados por ignorantes; y los otros, esclavos concientes, resignados por cobardes.
Sí hermanos, así de jodido es el virus de la palabra cuando viene del lado de la autoridad.
De vez en cuando salgo por los campos a fumar un poco de esa bendita planta de cannabis, antibiótico natural para ese tipo de virus (de ahí su prohibición), y me quedo observando al peón mientras trabaja, debajo del sol, transpirado, resignado a seguir así hasta que ese cuerpo, propiedad privada del patrón, se decida dar el último respiro. En un momento de ese vil espectáculo, mientras observo libres a los pájaros, me pregunto si yo, en verdad, soy libre, estando ahí, disfrutando de mi hierba y mi “libertad”: No, no me siento tan libre sabiendo todas esa cosas que hacen que yo esté ahí y el peón a cien metros sufriendo su dichosa ignorancia. No me siento nada libre.
Muy para mi sorpresa, levantando tierra, llega el patrón (esa especie de padre grande) en su cuatro por cuatro a ver si está funcionando bien esa máquina humana que se supo conseguir por unos pocos billetes y palabras, seguramente para ver si está rindiendo lo que debe para no hacer tambalear su ostentosa vida de cerdhumano. Se baja de su nave, bañado en oro y llama a su esclavo, que está en el medio del campo, bañado en tierra que ni si quiera es de él sino del jefe.
Espectacular momento, si los hay, esos en los que se cruzan el rico y el pobre. Alto contraste económico, hacen de el campo un paisaje siniestro, silencioso; hasta los pájaros detienen sus cantos para observar si de una vez el torturado dice basta. No estoy seguro pero creo que la impotencia que siento le hace explotar el cerebro a Nietzsche otra vez en su tumba y hace a Marx rasguñar el cajón frenéticamente intentando salir y arrancarnos los ojos a los tres, al jefe por jefe, al peón por peón y a mi por no hacer nada más que pensar mientras fumo estás flores hermosas que cultivo yo mismo, sin peón contratado.
Ambos se estrechan la mano. De un lado, el patrón con su cuatro por cuatro, y del otro, el peón con su bicicleta apoyada en un árbol. Yo y los pájaros esperamos que ambos se saquen las cadenas (los dos están encadenados, no hace falta que entre en detalles), que salgan de debajo de la tierra y que de una vez por todas pasen a formar parte de lo maravilloso de este mundo, haciendo a toda esa poca maravilla un poco más grande, un poco más visible, un poco más honda en el culo del sistema, un poco más llaga en el poder de turno.
Bueno, creo que ya saben como terminan estas cosas, sino no estaría pensando en esto.
¿Saben que? Tengo una idea, si para de llover un poco, me voy a ir al campo a fumar un poco, para a ver junto a los pájaros si en una de esas algunos presos se liberan, sabiendo de antemano, muy a mi pesar, que no va a suceder. Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde. (Dicen)
sábado, 13 de febrero de 2010
Jorgeliyo De Las Asturias: Colaborador honorable de "The New Border"
Acá les dejo un pequeño cuentito de mi intimo amigo Jorgeliyo De Las Asturias...
INIMPUTABLE
No lo tenía decidido. Fue de repente como todo lo verdaderamente interesante en esta vida. Pero ese día, el del último viaje, fue distinto de los demás.
Aunque algunas veces lo había pensado, no se dejaba caer de la soga de la cordura. Se echaba para atrás, siguiendo esa ruta que le había tocado seguir.
Desde chico, siempre tuvo esa necesidad indescriptible, se podría decir, de “meter los dedos en el enchufe”. Más de una vez tuvo ganas de empujar alguna que otra persona a las vías o abajo de algún auto; y una vez estuvo a punto de empujar a su propia abuela de las escaleras; la abrazó por detrás pero justo llegó su madre y todo quedó en un tierno abrazo.
Las veces que se le cruzaban esas cosas solo reía imaginándose la escena, que dentro de su mente era mucho más absurda que si la hubiese llevado a cabo. Sabía muy bien que ponía en juego la vida de otros, pero eso no era lo que realmente lo frenaba, si no esa especie de euforia miedosa -que a veces llega mucho más lejos que una euforia valiente-, recargada de ese cinismo que nos hace sentir que estamos vivos dentro y fuera de la nada y por ende que estamos muertos, también, dentro y fuera de ella.
Pero bueno, treintiseis años dentro de ese cuerpo; y dentro del cuerpo, ese software, que era él mismo y que había notado tan de golpe sin saber que hacer, tan cargado al azar de todo lo que le había sucedido en la vida y todo lo que no, con sus relaciones humanas, sus represiones, sus recuerdos, los que recordaba a menudo y los que prefería no recordar, también a menudo, no hacen nada fácil la sutil tarea de desatarse ese nudo que las fauces del mundo, día a día, se encargan de apretar prohibiéndonos escapar a chupar y a morder, por tiempo indeterminado, los pezones de la nada.
Ese día, justo ese día, fue distinto a los demás. Él nunca supo que fue distinto, y si lo supo, tampoco importa demasiado. Fue un momento, él momento, que sintió el peso, todo de golpe, que lo obligó a cerrar los ojos y a dejarse llevar. Quiso sonreír pero la seriedad del momento le mostró, por primera vez en su vida, los infinitos ardores del universo.
Dicen, que cuando uno muere, ve la vida proyectada como un film, en un segundo. Yo, no puedo dar certeza de eso, su vida era de esas películas que uno no cometería el error de ver otra vez, ni aunque esta fuera la última vez.
Quizás, los del noticiero no hayan sido tan…, se podría decir, drásticos. Pero yo doy fe que fue en realidad así, y en lo posible, que quede entre nosotros. Yo, por mi parte, no lo culpo.
Su mujer, simplemente, al ver a su lado el cuerpo inerte de él, se amarró de su brazo gritando muy en vano su nombre; los chicos, pobres chicos, no tuvieron el tiempo suficiente para ni siquiera intentar comprender lo que no se puede; y el auto… el auto importa bastante menos que ellos.
INIMPUTABLE
No lo tenía decidido. Fue de repente como todo lo verdaderamente interesante en esta vida. Pero ese día, el del último viaje, fue distinto de los demás.
Aunque algunas veces lo había pensado, no se dejaba caer de la soga de la cordura. Se echaba para atrás, siguiendo esa ruta que le había tocado seguir.
Desde chico, siempre tuvo esa necesidad indescriptible, se podría decir, de “meter los dedos en el enchufe”. Más de una vez tuvo ganas de empujar alguna que otra persona a las vías o abajo de algún auto; y una vez estuvo a punto de empujar a su propia abuela de las escaleras; la abrazó por detrás pero justo llegó su madre y todo quedó en un tierno abrazo.
Las veces que se le cruzaban esas cosas solo reía imaginándose la escena, que dentro de su mente era mucho más absurda que si la hubiese llevado a cabo. Sabía muy bien que ponía en juego la vida de otros, pero eso no era lo que realmente lo frenaba, si no esa especie de euforia miedosa -que a veces llega mucho más lejos que una euforia valiente-, recargada de ese cinismo que nos hace sentir que estamos vivos dentro y fuera de la nada y por ende que estamos muertos, también, dentro y fuera de ella.
Pero bueno, treintiseis años dentro de ese cuerpo; y dentro del cuerpo, ese software, que era él mismo y que había notado tan de golpe sin saber que hacer, tan cargado al azar de todo lo que le había sucedido en la vida y todo lo que no, con sus relaciones humanas, sus represiones, sus recuerdos, los que recordaba a menudo y los que prefería no recordar, también a menudo, no hacen nada fácil la sutil tarea de desatarse ese nudo que las fauces del mundo, día a día, se encargan de apretar prohibiéndonos escapar a chupar y a morder, por tiempo indeterminado, los pezones de la nada.
Ese día, justo ese día, fue distinto a los demás. Él nunca supo que fue distinto, y si lo supo, tampoco importa demasiado. Fue un momento, él momento, que sintió el peso, todo de golpe, que lo obligó a cerrar los ojos y a dejarse llevar. Quiso sonreír pero la seriedad del momento le mostró, por primera vez en su vida, los infinitos ardores del universo.
Dicen, que cuando uno muere, ve la vida proyectada como un film, en un segundo. Yo, no puedo dar certeza de eso, su vida era de esas películas que uno no cometería el error de ver otra vez, ni aunque esta fuera la última vez.
Quizás, los del noticiero no hayan sido tan…, se podría decir, drásticos. Pero yo doy fe que fue en realidad así, y en lo posible, que quede entre nosotros. Yo, por mi parte, no lo culpo.
Su mujer, simplemente, al ver a su lado el cuerpo inerte de él, se amarró de su brazo gritando muy en vano su nombre; los chicos, pobres chicos, no tuvieron el tiempo suficiente para ni siquiera intentar comprender lo que no se puede; y el auto… el auto importa bastante menos que ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)